Primer aniversario: El de la hamburguesa

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Para Priscila y Miriam, las tragonas que son parte de esta colaboración

¿Se han dado cuenta que tener tiempo es un lujo en estos días? Desde no sé hace cuánto, cada día deseo tener el tiempo para todas las cosas que debo hacer y ¿qué creen? Nunca me alcanza el tiempo. No soy una especie rara, creo que todos sufrimos de todo lo que se puede sufrir por el tiempo.

Hay tiempos buenos y tiempos malos. Hay tiempos que se van acumulando en las arrugas, en las ojeras y en la manera en que nos comportamos. Hay tiempos que son como tienen que ser y hay tiempos que diseñamos a nuestro antojo, porque todo mundo merece un poco de tiempo.

La mayoría de las veces vemos al tiempo como ese ente inatrapable que se escapa y solo deja las huellas más tristes. Pero el tiempo también tiene su lado amable: Aunque no lo creamos, siempre acomoda las cosas en su sitio: Le rinde honor a lo bien hecho y a lo mal hecho, lo entierra en el olvido.

¿Saben qué es lo mejor? Que nada -absolutamente nada- escapa de la prueba del tiempo. El día de hoy se cumple un año del Chicali Tragón. Eso me hace pensar que sí: Que el tiempo nos está diciendo que todo va bien, que eso de comer juntos ha resultado una buena idea.

Este año ha sido intenso: Muchas cosas, muchos cambios, una ciudad que parece estar en medio del proceso de abrazar su identidad desértica y una comunidad orgullosa de su calor, de su planicie y de comerse a grandes mordidas cada nueva propuesta.

Entre nuevas propuestas y propuestas ya probadas, tenía que escoger un lugar especial para hacer mi comida-reseña de aniversario. Escoger lugares para festejar siempre implica dos opciones: Uno muy bueno conocido y un probable bueno por conocer. Opté por la primera opción y no porque me dé miedo probar algo nuevo, eso sí lo saben, sino porque las hamburguesas son una de mis comidas favoritas y porque, aunque usted no lo crea, ninguna hamburguesería ha pasado por el Chicali Tragón.

El amor que mi corazón profesa por las hamburguesas es genuino y se anida en mi ser desde hace muchos años. Fue un amor tardío: Cuando era niña y mis padres me llevaban a McDonalds o Jack in the Box, yo me negaba determinantemente a probarlas, ya que las semillas de ajonjolí me parecían extrañas y poco apetitosas. Sólo ordenaba papas fritas. Fue hasta la fiesta de una de mis amiguitas que por convivir le di el primer mordisco a lo que detonó en un sólido amor.

Para cuando llegué a la prepa, mis amigos sabían que las hamburguesas que se preparaban en mi casa eran mejores que las de cualquier restaurant. Con la adultez y la ventaja tragona de los viajes, fui conociendo diferentes modalidades: Sorpresivas combinaciones de ingredientes y claro, carnes que provenían de vacas felices, avestruces o hechas de quinoa y otras bellezas.

A Mexicali tardaron en llegar las hamburguesas hechas con ese cuidado y amor y justo uno de los primeros en apostar por hacerlo en serio y en grande son mis adorados Rapsodia Burger Company. Me gusta tanto comer ahí y siento que todo mundo ha ido que por eso no había escrito sobre ellos, pero justo cuando planeábamos con el staff de LA VOZ nuestra fiesta (que no te puedes perder el 13 de mayo), resultó que la mayoría no había comido ahí.

Hace una semana me dirigí con un pequeño grupo de amigos y comimos felices. Rapsodia es un espacio muy bien diseñado, al estilo de los restaurantes que relacionamos con ciudades grandes y extranjeras: Block aparente, una cuidada decoración vintage, mesas de uso pesado, sillas de diferentes, pero complementarios diseños, lámparas de estilo industrial, iluminación cálida y un permanente olor a carnes y especias recién cocinadas.

El menú es justo, ni muchas ni pocas opciones: 13 especialidades de hamburguesa, 1 extra para niños, 2 tipos de ensalada y 7 diferentes entradas. La carta de bebidas es otra historia, la cantidad de tragos, cervezas tanto comerciales como artesanales, es enorme. Y claro, no faltan las limonadas, el café y los floats.

Tras acomodarnos bajo un enorme Freddie Mercury decorativo y ya con cervezas servidas, nos lanzamos a elegir las hamburguesas. De las 13 opciones debo aclarar que la mitad de ellas son de corte un tanto clásico, pero con twist: Carnes, quesos de cabra, azul, cheddar, tocino y cebollas caramelizadas, sin olvidarnos de las opciones de pollo y portobello.

La segunda parte del menú son hamburguesas más audaces que incluyen ingredientes como huevos estrellados, mac n’ cheese, chorizo español, salsa sriracha y hasta una dona. Otra de las cosas maravillosas de este sitio son las papas fritas y eso no es solo porque se preparan de manera magistral con papas recién cortadas y que les dejan la cáscara, sino que hay modalidades con ajo y parmesano, ajo y cilantro, limón amarillo y perejil, cayena y hasta camote.

En esta ocasión optamos por las hamburguesas Azul, Volcán, Mac&Cheese y Doh!nut. La primera es una de las que puedo catalogar como de corte clásico: 200 gramos de carne de res rellena de queso azul, tocino, cebolla caramelizada, tomate y lechuga. Es una combinación que seguro gusta, sin embargo el contraste ácido y cremoso del queso azul con los demás ingredientes la hace única. Es sofisticada sin dejar de ser clásica.

La Mac&Cheese es un verdadero monumento a la gula, llega coronada a la mesa por los enormes y deliciosos aros de cebolla que aquí preparan y al tomarla para morderla no deja de rebosar la exquisita, manchosa y cremosa pasta con queso. Hay que comerla con cuidado, porque sabe tan buena que uno corre el riesgo de comer de más y padecer del mal del puerco.

La Volcán creo que es la más gourmetosa, ya que sobre los ingredientes clásicos reposa un huevo estrellado, que al romperse adereza a la carne volviéndola cremosa y suave, uno de esos gustos adquiridos para los paladares aventureros.

Por último, la más pecaminosa de todas: La Doh!nut. Carne de res, queso cheddar y tocino servidos dentro de una dona glaseada. No hagan muecas, la combinación de dulce con salado y queso derretido es una de esas cosas que me han hecho pensar que puedo morir en paz. Es algo que debes probar en serio.

Al Rapsodia voy cada cierto tiempo, los sabores nunca decepcionan; el ambiente  y el servicio es de primera y las cervezas siempre están bien heladas. ¿Se necesita más?

¡Feliz aniversario tragón chicalenses! Nos vemos el 13 de mayo para comer juntos. Agradezco con harto amor el cariño con que han adoptado a éste su Chicali Tragón. Seguiremos trabajando.

Rapsodia Burger Company está ubicado en la Plaza Benito Juárez (frente al monumento). Abren de martes a domingo y tras cuatro años han demostrado que llegaron para quedarse.

*Mexicalense, comunicóloga e historiadora por la UABC, voz de radio en 90.7 y directora de Punto 56 Centro de Estudios Fotográficos.

** Colaboración publicada originalmente el 08 de mayo de 2017 en La Voz de la Frontera

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