Esquinas y sabores…privilegio de tragones

Volver Atrás

chicalitragon@gmail.com
Instagram: @chicalitragon
Fotos: Priscila Núñez

Arrancar una colaboración que se trata de las cosas bonitas de la vida no siempre es
sencillo, y créanme, de la vida que me ha tocado, yo de plano no me puedo quejar.
Nuestro país no pasa por sus mejores días, pero sentarme a llorar no servirá de nada,
hablar de los que si hacen, trabajan y apuestan, eso sí sirve de algo. Ser una
intermediaria entre los sueños que se materializan en platos y las mesas donde
podemos sentarnos a convivir y ser gente, es el privilegio del que goza este Chicali
Tragón.
Con el paso de este año y medio he tenido muchos privilegios, pero el más grande de
todos, es conocer cachanillas de nacencia y de adopción trabajando, y no en un plan
sencillo, sino trabajando con cada una de sus células por amor y con amor:
materializando sueños, resistiendo al clima, al recibo de la luz, a los comensales
complicados y a un mercado que apenas empieza a ser atrevido en lo que come.
Mi Mexicali es la ciudad de lo imposible, cada que escucho una de esas advertencias
sobre lo que no se puede hacer aquí, solo pienso: espérate y verás. Y si se quieren
poner rejegos con mi afirmación, nada más revisen su vida, dónde han sobrevivido a un
bonche de veranos, inviernos, temblores, lluvias atípicas, violencia, malos gobiernos y
una aparente falta de mexicanidad.
Es dentro de todas esas cosas imposibles que nuestra identidad se ha forjado: necios,
locos, atrabancados, gritones, sonrientes, medio pochos y expertos en cruce de garitas.
Abracémoslo, eso somos y se vale. Y como hablar de cachanillas siempre terminará
siendo una historia de locos, pues hace algunos días conocí a un par que desde hace
años llevan las riendas de uno de mis lugares favoritos para comer en la ciudad.
Empecemos por decir que el Ópera Bistro es un lugar discreto. Su ubicación esquinera
rodeado de oficinas y consultorios médicos lo hacen aún más raro, ya que no se
encuentra en las zonas típicas para comer de la ciudad. Cuando hace años noté su

existencia pensé que era un café, hasta que un día buscando lugares donde dejar
postales de un evento entré, y el olor me hizo quedarme y ordenar.

Cuando soy cliente no crean que ando pregunte y pregunte, guardo mi estatus de
investigadora hasta que escribo sobre un lugar, así que nunca había hecho ninguna
pregunta que no fuera sobre lo que iba a ordenar. En esta visita tuve el gusto de conocer
a René y Martha Martínez, la joven pareja que desde hace 7 años conduce el bistro, y
que a pesar de ser jóvenes llevan 21 años juntos.
La idea de este restaurante fue inspirada por los viajes que siendo estudiantes y recién
casados hicieron, me cuentan que siempre regresaban fascinados de los pequeños
localitos europeos, que de manera sencilla servían sabores tan complejos en pequeños
espacios. Por lo que más o menos por allá del 2006 empezaron a soñar y a idear hacer
algo similar para la ciudad. Cuando por algunas razones se decidieron era el año 2009,
uno de los años económicamente más difíciles de nuestra historia reciente. ¿No les
digo? Eso de ser cachanilla es amar buscar lo que parece imposible.
El menú fue diseñado por ellos, tragones confesos y que con los años han tomado
cuanto curso han tenido al alcance, porque no sólo buscan lograr sabores exquisitos,
sino hacerlo por medio de los procesos adecuados, para así asegurarse que cada
ingrediente brille.
En el menú del bistro pueden encontrar comida tipo europea sencilla, mayoritariamente
italiana y francesa: entradas con verduras y quesos, ensaladas, pastas, carnes y
pescados, sándwiches con flat bread, pizzas, algunos postres, vinos y aguas.
Sin embargo, a pesar de leerse sencillo, aquí cada sabor es complejo, en esta ocasión
quise dejar al staff que me sirviera lo que los comensales piden. En lo que llegaban los
platillos recibí unas rebanadas de pan con un pesto exquisito que por supuesto aquí se
prepara. Arranqué la comida con una sencilla ensalada de lechugas verdes, queso feta y
vinagreta. Simple, pero fresca y perfecta para arrancar con los sabores que vendrían.
El segundo platillo fue de una decadencia deliciosa, el Ribeye Opera: Corte jugoso y de
primera calidad acentuado sólo con romero y ajo; y como la decadencia nunca viene
sola, lo sirven con un fetuccini gorgonzola. Muchos sabores, carne jugosa, pasta al
dente y salsa cremosa, los olores del plato son solo un delicioso anticipo del sabor.

Tras la carne llegó a la mesa una pequeña pizza llena de ingredientes frescos. Yo nunca
la había probado y ese día supe que había estado cometiendo un grave error. La base
es delgada pero crujiente y lo más emocionante, es que los ingredientes frescos no son
pasados por el horno junto con la base, sino que se integran al servir, por lo que el
contraste entre cuatro delicados quesos, base crujiente, arúgula fresca aderezada y
tomates, se convierten en algo más que pizza, es un platillo de sorpresas donde los
sabores sorprenden en cada mordida.
Mientras en la mesa iban desapareciendo porciones de cada platillo, Martha y René me
cuentan tranquilos que a pesar de que no fue fácil, y que los primeros años fueron de
resistir, hoy ya cuentan con un grupo de clientes fieles, que yo los he visto y se sienten
como en casa. Su personal tiene poca rotación y en general se respira un ambiente de
confianza y tranquilidad que pocos lugares tienen.
Creo que el Ópera bistro es uno de los secretos mejor guardados en esta ciudad, si aun
no eres parte de su clientela no dudes en visitarlos. Este no es un lugar que persigue
estar de moda, sino servir comida hecha con principios y mucho sabor. De mis
anteriores visitas yo me he hecho fan de sus sándwiches en flat bread (hecho al
momento), la ensalada cesar asada (lo máximo) y su pasta de carne al tinto.

Ópera Bistro abre sus puertas de domingo a miércoles de 8 am a 11 pm. De jueves a
sábado de 8 am a medianoche. Sus copas sirven vino del Valle de Guadalupe y yo
tendré que visitarlos de nuevo para probar sus desayunos. Debo también decirles que
cada que le pregunto a algún restaurantero donde le gusta comer, casi todos incluyen al
Ópera…por algo ha de ser.

 

CT OPERA 1 CT OPERA 3 CT OPERA 6 (1) CT OPERA 7 CT OPERA

 

 

 

 

 

 

 

*Mexicalense, comunicóloga e historiadora por la UABC, voz de radio en Los 40 Mexicali
y directora de Punto 56 Centro de Estudios Fotográficos.

Quizás te guste