Cerremos el 2017 con el diente bien alegre

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¿Recuerdan cuando contaban los meses del año para que llegara navidad? Mis navidades infantiles siempre significaron ir a San Luis Río Colorado, sentarme con mis primos y hermanas al lado de la chimenea y contar los largos minutos que nos separaban de la media noche.

Fuimos niños poco ecológicos, tras romper las envolturas de los regalos arrojábamos papeles y cajas al fuego, mientras en niveles que rayaban la locura hacíamos cuentas de lo recibido. El día siguiente era de salir a las banquetas, saludar a los demás niños, mostrar el botín anual y empezar la cuenta regresiva para la siguiente navidad.

¿No extrañan cuando la vida se medía en diciembres? Admito que no eran sencillas las esperas, pero al menos la vida si era menos complicada. Ahora el final de año no se cómo es para ustedes, pero para mi, es de un estrés progresivo y cansancio absoluto, dónde lo más emocionante es pensar en los días en que podré estacionarme en mi sillón, con pijamas y rodeada de dulces y bebidas calientes.

Ha pasado un año completo de salir, escribir, hablar, correr, y sobre todo enfrentar un 2017 que nadie puede negar ha sido extraño, arrancamos apostados en la plancha del Centro Cívico compartiendo tacos, mientras nos manifestábamos por el gasolinazo y el agua. Apechugamos ser los vecinos de un Estados Unidos lidereado por Trump, les mandamos trailers y amor norteño a los mexicanos afectados por los terremotos, y mientras, la ciudad siguió abriendo cocinas y espacios cerveceros.

Se que vienen los días de los tamales y los grandes encuentros familiares, también para otros vienen algo de vacación, visitas y llevar encargos a alguna mesa. Por esa razón he decidido hacer una pequeña recopilación de mis platillos, antojos y postres favoritos de lo que probé este año, para que si se cansan de tamales se animen a probar algo distinto. En caso de querer llevar a la visita a algo alejado de la adorada comida china o los tacos, también aquí encontrarán opciones, y si les tocó llevar el postre a la reunión léanle, que esta ciudad también se empieza a lucir con lo azucarado.

Para no perder la costumbre chicalense primero pongámonos asiáticos:

  1. Quien les diga que en Mexicali no hay sushi de verdad está completamente equivocado, visiten a mi admirado Kim en Su Sushi, donde yo siempre que voy me doy vuelo con el rollo de atún sellado, la selección de niguiris y su fabulosa pasta yakisoba (Calzada Cuauhtémoc 1398-4, esquina con Rio Acaponeta).
  1. Si quieren que el centro de la ciudad les sorprenda no duden en visitar Haiku, donde la familia Kiyota prepara un ramen espectacular y los deliciosos inarizushi: bolitas de tofu y arroz capeado que en Japón se sirven como postre. Debo anotar que el lugar es tan hermoso que se convierte en un oasis en plena Zuazua (Zuazua 457, Centro).
  2. Y si ustedes como yo lloraban por la falta de comida tailandesa en la ciudad, pues hace unos meses hizo su regreso el Bangkok, lidereado por la simpática Sawitree. Todo aquí es para probarse, pero de lo que nunca me canso es de su especiadísimo y cremoso curry verde (Plaza Cataviña, local 9B).

Demos espacio a lo manchosamente exquisito que se acompaña perfectamente con cervezas o vino:

  1. Todos los que me conocen han escuchado que Rapsodia es mi lugar de hamburguesas favorito, no sólo saben hacer lo suyo, sino que la selección de cervezas es amplia, el servicio atento y el lugar tiene onda. Me es difícil seleccionar, pero si van, no duden en experimentar con sus hamburguesas de mac n’ chesse o la de dona (Benito Juárez 1799).
  2. Los que anden de humor tirando a lo rural deben visitar Qorot, que ahora ha mudado su antiguo concepto a las orillas de la ciudad con asadores y ambiente de rancho. Su rib eye sobre puré de garbanzos es como para pedirlo de última cena (Carretera Aeropuerto km 8.5).
  3. A los que necesitan sacar a pasear al amigo chelero y a la tía que quiere café, deben optar con Bjaus, ya que el concepto del lugar es lo mejor del brewing en la zona, excelente café, cervezas artesanales, coctelería y platos para compartir manchosos y novedosos. El mac n’ cheese con pork belly es de un delicioso inaudito y sus nachos llevan arrachera (Francisco L. Montejano 1711).
  4. Los sándwiches más exquisitos de la ciudad los sirven en Opera Bistro (también sus pizzas y pastas son de ensueño), pero acá el sándwich se hace en flat bread que además se hornea al momento de la orden (es pan plano por eso se puede hornear al momento, no como el pan tradicional), acompañen su orden con la ensalada César asada, la vida se sentirá más bonita cuando terminen sus alimentos (Calle L 1988).
  5. Si la búsqueda anda por el rumbo de nuevas texturas y sensaciones culinarias, visiten el Albaricoque, donde los cachetes de cerdo en salsa roja y el ceviche de atún pueden hacer que abraces al chef, además, la coctelería es nivel laboratorio (Benito Juárez 1132).

 

Cerremos con pan de verdad y postres.

  1. Para los amantes del pan sin conservadores, ese que combina perfecto con vinos, quesos y cervezas, hagan su peregrinación por Bollería La Gloria, mi estimado Rubén ha encontrado en el pan una pasión de vida, se encarga de masas madres, temperaturas y todos esos rituales que la industria ha ido sepultando. Lo mejor de este pan es que no infla, prometido. Mi favorito es el bastardo (Calzada de las Américas 818).
  2. Los más exquisitos ya pueden encontrar una chocolatería en la zona. Por el oriente hay que darse una vuelta por Proyecto Xocolate, además de babear con todo lo que ahí preparan pueden hacer su propia combinación de granos de café. Mi corazón se quedó con su chocolate oscuro relleno de maracuyá (Gómez Morín 281).
  3. Por último, para los que quieren ser el éxito de la reunión de fin de año, no duden en comprar el pastel Alas de Ángel en Miellé. Esta joya es un pastel de queso con blaklava de nueces, todos sus demás postres son exquisitos, pero esa creación es un hit total (Chinampas 1783, Calafia).

 

Espero esta pequeña guía les sea de ayuda, para más opciones recuerden que pueden leer todos los Chicali Tragón en mi página (donde también encuentran las recomendaciones que hago en radio) www.karinavillalobos.com

Les deseo que pasen unas fiestas bonitas, acompáñense de quienes aman, no gasten en lo que no merece la pena y descansen, que seguro el 2018 nos traerá muchos retos.

Mil gracias por pasar sus ojos por mis líneas, es un privilegio compartir la comida, las historias y las calles con ustedes.

*Artículo originalmente publicado el sábado 09 de diciembre en la página 2-A de La Voz de la Frontera

 

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