Atáscate que aquí si hay harto puerco

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¿Alguno de ustedes ha sido lo mismo toda la vida? ¡Por supuesto que no!, hasta el menos audaz por lo menos ha sido niño, adolescente y adulto. La fortuna de nuestra especie y un cerebro necesitado de estímulos es que nos permite ir cambiando de vidas, de amores, de pasiones y de sueños.

Recuerdo que hace algunos años conocí a un joven que veía con nostalgia y anhelo a los viejitos jubilados tomando café en el Centro Cívico. Pensaba que era todo un alivio ya no tener que decidir qué hacer con su vida. Cuando lo escuché decir eso me quise picar los ojos y salir corriendo, porque lo menos que quiero que pase en la vida es que se me acaben las opciones y las oportunidades para transformarme.

Cuando pienso en esas personas que atrapan la plática en la reunión, los personajes de los que otros platican y en general a todos los que terminan siendo inolvidables, llego a la conclusión de que son precisamente esos: los que no se quedaron enclaustradas en una caja de acción, los que no se conformaron con ser solo una cosa para ir lidiando con la vida.

Y si me pongo a pensar en las personas que me llegan a dar flojera es porque no hacen mucho, o porque siempre hacen lo mismo, incluso así las identificamos: “Ahhh fulanita, en lo mismo de siempre, ¿tu crees?”.

Me puse a pensar en estas cosas porque tuve la fortuna de sentarme a comer esta semana con un amigo que me he venido topando a lo largo de algo así como 21 o 22 de años. Cuando lo conocí era uno de los nuevos estudiantes de Comunicación recién desempacado del Valle de Mexicali, sonreía mucho y pasaba las horas de clase dibujando monos en su cuaderno. Con los años lo vi transformarse en artista plástico, muralista, performancero, contratista para los compas, padre de 4 hijos, esposo, docente, funcionario cultural y ahora restaurantero de sabrosísimo puerco.

Esta semana visité el Restaurant Spork Bark, un proyecto en el que el nunca aburrido Ismael Castro (el mismo que hace algunos años comandó la obra del mural de mosaicos en la Plaza Calafia) participa junto con un grupo de socios, y para hacerle honor al lugar, Priscila (la amiga fotógrafa) y yo, comimos como puercos.

Llegamos a eso de las 6 de la tarde, el espacio es agradable, bien diseñado, con detalles divertidos en sus paredes y decoración. El ambiente es rústico y el trato sencillo. En lo que nos sentamos, saludamos y nos reponíamos del calor, empezamos la tarde con cervezas y una botana a la que llaman Las Nachas, que no es otra cosa que una puerquísima versión de nachos. Las Nachas son totopos bien crujientes, acompañados por frijoles refritos con chile serrano y chicharrón, además de una buena cantidad de pierna deshebrada con salsa de la casa. Nos pasó que no queríamos comer mucho de estas Nachas para darle espacio a más platillos, pero entre plática y estar comiendo con las manos, no dejábamos de picarle al plato: excelente twist a los clásicos nachos.

Después llegaron a la mesa dos platos que no hubiera pensado pedir y que por su sencillez resultaron entrañables: sándwich de pierna y caldo de costilla en su jugo. El primero tiene su fortaleza justo en lo tierno y bien aderezada carne, no hay que darle muchas vueltas, está sabroso, llenador y hasta trae papas fritas. En cuanto al caldito, tssssss, a mi las sopas o caldos siempre me alivian el alma, y este cumple con todo lo que se necesita para hacerte sentir bien: caldo bien sazonado, frijolitos, costilla, cilantro y cebolla. Justo el tipo de plato que cae muy bien un domingo cuando te despiertas con los estragos de la fiesta del sábado.

Pero todo eso que les cuento era sólo el preámbulo para lo que estaba por llegar y que es el platillo estrella del Spork Bar: una charola como para empezar la fiesta de inmediato. En este colorido ensamble uno se encuentra con una combinación de lomo, costillas bbq, elote amarillo, papas fritas, salchichas y ensalada. No tengo que decirles mucho al respecto porque desde las fotos pueden saborearse.

Empecé con un pedazo de elote, bien amarrillo, bien cocido y bien rico. De ahí me pasé a la salchicha, que es de calidad premium sin estar sobreasada, un poco crujiente por fuera pero suave y jugosa por dentro, el lomo que sirven en esta charola puede ser la opción ideal para el amigo sangrón que no quiere entrarle con las manos al resto, de sabor cargado hacia lo salado, la consistencia firme y y una salsa que no deja las manos pegajosas. Dejé hasta el final mi degustación de las costillas, porque aunque todo el menú de este lugar es una oda al puerco, éstas son la especialidad.

Ese bonche de costillas que ustedes ven en la foto, deben comerse con el honor que se merecen, con las manos, pasándolas con una cerveza bien helada, y combinándolas con un bocado de papas fritas y una que otra lechuga, hay que saborear el sabor que sólo se consigue con un horneado lento y dedicado.

Mientras nos chupábamos los dedos y estábamos a punto de entrar en trance de puerco, Ismael nos contaba que para ellos preparar las costillas será un proceso de experimentación contínua, lo define como una especie de laboratorio, ya que buscarán siempre hacer más refinada, sabrosa y manchosa la receta, el chiste es hacer justicia a la nobleza del puerco.

Terminamos la tarde en la terraza, que está bien cómoda y espaciosa, tiene un pequeño escenario que pronto tendrá música en vivo. En una de las mesas con sillas barril degustamos un trago de mezcal para digerir el atrancón de puerco. Brindamos por el lugar y dimos cuenta de que tenemos que volver más adelante a probar ya sean las colitas en aguachile o un buen chuletón. Este lugar es perfecto para empezar la fiesta tempranera, reunirte con amigos a pasar el rato y comer sabroso, comer con la manos y salir de ahí chupándote los dedos.

El Spork Bar está ubicado en la Calzada Cuahtémoc 935 entre los Ríos Culiacán y San Lorenzo. Abren de martes a domingo desde la 1pm hasta la medianoche. Me dicen que si llegas y haces check in en face te regalan Las Nachas, y entre semana tienen su Lunch Time de 1 a 4 pm.

*Mexicalense, comunicóloga e historiadora por la UABC, voz de radio en Los 40 Mexicali y directora de Punto 56 Centro de Estudios Fotográficos.

NOTA: El Chicali Tragón se va de vacaciones y regresará el 5 de agosto. ¡Feliz Verano!

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